En el artículo pasado, abordamos cuatro actividades que se puede adelantar de manera previa o paralela al mapa de ruta de ciudad y territorio inteligente:

  • Crecimiento del ancho de banda de las redes de transporte de datos.
  • Desarrollo de nuevos modelos de negocio.
  • Cambio en las agendas administrativas de los territorios.
  • Cambio en el modelo de operación de los trabajos de campo.

A continuación se presentan cuatro actividades que son necesarias adelantar en el camino evolutivo de los territorios.

  1. Identificación del nivel de madurez real de los territorios en cuanto a apropiación tecnológica: corresponde a la evaluación que realizar la administración al interior de la institución, con el fin de transformarla en una autoevaluación. Esto se realiza siguiendo un esquema de valoración o a través de una herramienta como las que formula el MinTIC para evitar la presión del cumplimiento y la obligación. Cada territorio debe construir su estado actual a partir del cual comenzará la evolución hacia un territorio inteligente.
    Lo anterior es necesario debido a que todos los interesados en la ciudad o territorio requieren conocer la realidad de su municipio en cuanto a su propio desarrollo y en comparación con territorios de similares características.
  2. Censo de población adulta y adulta mayor por territorio: Si bien la tendencia en el mundo establece que la población adulta mayor tiende a crecer, en el caso de nuestro país, en el año 1985 el 3,8% de los colombianos tenían más de 60 años, porcentaje que para el 2018 se ubicó en 9,23%. Estas cifras son importantes al momento de publicarlas y socializarlas dado que permiten definir estrategias de uso y apropiación. Es importante destacar que las iniciativas de educación y cultura deben estar adaptadas a los rangos de edad poblacional.
  3. Entendimiento de visiones: este es un ejercicio fundamental en el desarrollo de ciudad y territorio inteligente, debido a que en este escenario confluyen todos los sistemas y subsistemas (agro, industria, medio ambiente, turismo, tránsito, educación, servicios públicos, entre otros.), cada uno con su propia visión. Sin embargo, en el escenario de territorio inteligente se suman en una gran visión que corresponde a una comunidad que protege el medio ambiente, hace uso racional de los recursos, se apoya en la tecnología como eje de desarrollo y construye su sostenibilidad en el tiempo.
  4. Desarrollo de hábitos y cultura: los territorios no serán inteligentes si no tienen personas inteligentes, esto en razón a los procesos educativos que son necesario adelantar con las comunidades. La tecnología no es lo único, es un elemento más, pero las personas sí constituyen un elemento fundamental en consideración a que los territorios inteligentes se construyen para las personas, pero son ellas quienes lo construyen. El desarrollo de un hábito puede marcar la diferencia entre uno y otro territorio que tengan las mismas capacidades tecnológicas, de modo que en la creación de hábitos hay espacio para todas las posibilidades de innovación.

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